Para ponerle precio a tu propiedad mirás los avisos del barrio. El problema es cuáles.
Por Víctor Miascovsky • 17/08/2026 • 3 min de lectura

Para ponerle precio a tu propiedad hacés lo mismo que hace todo el mundo: entrás a un portal, filtrás por tu barrio, mirás lo que piden por propiedades parecidas a la tuya y te ubicás ahí. Es razonable. Es lo que haría cualquiera.
Y tiene un problema que casi nadie nombra.
Lo que estás mirando no es el mercado
Un aviso publicado es una propiedad que todavía no se vendió. Eso es literal: si se hubiera vendido, no estaría ahí.
Ahora, eso no convierte a todos los avisos en malos ejemplos. Uno publicado la semana pasada puede estar perfectamente a valor de mercado — simplemente todavía no le dio tiempo a nada. Está recién salido y su precio no fue puesto a prueba ni para bien ni para mal.
El que lleva cuatro meses es otra cosa. Ese precio ya fue mirado por todos los que estaban buscando en ese barrio, en ese rango, en ese tipo de propiedad. Y ninguno lo convalidó. No es una referencia de lo que vale: es el registro de un precio que el mercado vio y dejó pasar.
Por qué los que quedan son justamente esos
Acá está la parte incómoda. Las propiedades bien preciadas se venden y desaparecen de la pantalla. Las que están fuera de precio se quedan. Con el paso de los meses, lo que ves cuando buscás comparables está cada vez más cargado hacia el lado caro, no porque el barrio haya subido, sino porque los que estaban bien ya no están.
Es un sesgo de supervivencia al revés: en lugar de quedarte con los que lo lograron, te quedás mirando a los que no. Dicho de la forma más incómoda posible: los avisos que mirás para ponerle precio a tu propiedad son, en buena parte, los que no se vendieron.
Si además tomás esos avisos como referencia para tu propio precio, el efecto se encadena. Te ubicás al lado de propiedades que llevan medio año sin venderse, y después no entendés por qué la tuya tampoco se mueve.
Qué hacer con eso, en concreto
No hay que dejar de mirar los portales. Hay que mirarlos con un dato más.
Fijate hace cuánto está publicado cada aviso. Los portales lo muestran, aunque no siempre a primera vista: figura como "publicado hace X" o en la ficha de la propiedad. Ese número cambia por completo el valor de lo que estás mirando.
- Los avisos recientes te sirven como referencia de precio.
- Los que llevan varios meses te sirven como advertencia: te muestran dónde no funcionó.
Son dos usos distintos y conviene no mezclarlos. Un comparable de cuatro meses no te dice cuánto vale tu propiedad. Te dice cuánto no le ofrecieron a otro.
Y algo más honesto todavía
Ningún aviso, nuevo o viejo, te dice a cuánto se cerró. Los precios de publicación son pedidos, no pagados. Entre uno y otro suele haber una diferencia, y esa diferencia no está publicada en ningún lado.
Por eso mirar avisos es un punto de partida, no una respuesta. Sirve para ordenar la cabeza, no para fijar un número.
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